Prensa

Día nacional de homenaje a los deportados

El Institut français de España se suma a Amical de Mauthausen y otros campos en este 5 de mayo, Día nacional de homenaje a los deportados y deportadas, a las personas asesinadas, y a todas las víctimas del nazismo

Hoy día 5 de mayo, se reconoce en España como el Día nacional de homenaje a los deportados y deportadas, a las personas asesinadas, y a todas las víctimas del nazismo. Este día coincide con la fecha de la liberación del campo de Mauthausen, donde hubo internos alrededor de 7.500 republicanos españoles. Además, este año 2020 se celebra el 75º aniversario de la liberación de todos los campos de concentración y de exterminio nazis.

Con motivo de la crisis mundial del Covid-19 que estamos viviendo, no se han podido llevar a cabo homenajes en las calles y lugares públicos de muchas ciudades por eso te invitamos a descubrir una serie de películas documentales sobre este tema, testimonios y documentos gráficos, nuestro homenaje particular a su memoria, para no olvidar que hay que seguir luchando y trabajando por un mundo de igualdad, libertad, solidaridad y libre de fascismo.

Un rêve d’étoffe rouge de Maggie Perlado-Ridao

La isla de Chelo de Odette Martinez -Maler
Descubre un extracto:

L’Album de Juliette de Odette Martinez-Maler y Jean-Claude Mouton
Descubre un extracto:

L’Espagne en héritage de Guillaume Mazeline, Jacquie Chavance
| Versión en español |

| Version en français |

Te invitamos además a conocer el testimonio de Véronique Salou, Presidenta de la Asociación 24 Août 1944 que nos habla de la historia de su padre, deportado y rescatado de Mauthausen :

Traje una maleta. Originariamente era una maleta de transmisiones del ejército estadounidense, con sus correas originales. Es la que le dieron a mi padre cuando salieron del campo de concentración de Mauthausen, al igual que a todos sus camaradas del “Kommando César”. Contenía cosas de primera necesidad para empezar una nueva vida en libertad: ropa, mudas, artículos de aseo, una camisa, una camiseta y una chaqueta. Salieron del campo con esta maleta en las manos. Tengo una foto extraordinaria de mi padre y dos de sus compañeros. Mi padre (izquierda) y José Saez (derecha) eran anarquistas, José Clua (centro) era comunista. Como resultado del cautiverio Saez murió muy joven, 5 años después de regresar del campo. También tengo la tarjeta de la FEDIP (Federación Española de Deportados e Internados Políticos), de la que mi padre era miembro. Fue secretario de la federación en el Departamento del Sena, la antigua región parisina. Fueron ellos los que financiaron y erigieron este monumento. Está en el cementerio de Père-Lachaise, frente al muro de los Federados de la Comuna, “En memoria de todos los españoles que murieron por la libertad”, y no por un país. No eran víctimas. Eran enemigos del nazismo, eran enemigos del fascismo y le plantaron cara. Fueron los primeros deportados que llegaron a los campos de concentración desde Francia, en agosto de 1940, mucho antes que llegaran las primeras familias judías de Francia en 1942. Poco sabían los nazis que al llevárselos no estaban sino introduciendo el gusano de la Résistance dentro del fruto, ideas que acabaron germinando. Se organizaron y, aunque muchos murieron en cautiverio, la resistencia comenzó la lucha. Fueron capaces de resistir colectivamente. Pasaron toda la Segunda Guerra Mundial internos en los campos de concentración. Los deportados franceses supervivientes, que llegaron en 1943-1944, reconocieron posteriormente que habían sobrevivido gracias a la organización de los republicanos españoles. Hubo españoles en muchos campos de concentración, por ejemplo, Francisco Largo Caballero estuvo en Sachsenhausen, si bien la mayoría de los españoles estuvo en Mauthausen. Los utilizaron como mano de obra. Serían unos 7.200 presos y consiguieron crear un auténtico grupo de resistentes, lo cual fue una proeza. Consiguieron resistir y sobrevivir por todos los medios para poder testificar. Tenían que alimentar a los más débiles, les daban sus raciones, pero también recogieron pruebas de la existencia de los campos. Conocí a un español, José Bailina (número 4971); era secretario de la oficina política del campamento y llevaba las listas de las personas entrantes y salientes (muertas). Escondía esas listas en los zócalos, en las paredes… en cualquier parte. Tras la Liberación, se hicieron copias de estas listas y sirvieron no solo para proporcionar pruebas, sino también para identificar y localizar a los deportados. Aquel hombre desempeñó un trabajo vital en el campo y a menudo arriesgó su vida para salvar a otros. Tristemente, hoy en día casi nadie se acuerda de él. También estaban los famosos fotógrafos García y Boix, que hicieron ambos un trabajo extraordinario. Aquel fue el campo de la resistencia, sin duda. Además, aquel fue el único campo donde llevaban el triángulo azul de los apátridas con la letra S, de Spanien, mientras que los españoles de los otros campos, a los que habían arrestado por participar en la resistencia, llevaban un triángulo rojo con la letra F de Francia, como Jorge Semprún. 

Véronique Salou

Les photographies et la lettre de Véronique Salou sont extraites du travail de Pierre Gonnord, La sangre no es agua, une exposition produite par le Ministerio de Justicia de España.

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