LECTURAS «María Casares «por Jean-Pierre Tailhade

 Inicio: 07/05/2019
 Fin: 07/05/2019
 Ciudad: Madrid

Lugar

Teatro del Institut français de Madrid – C/ Marqués de la Ensenada, 10

Hora

20:00h

Precio

Entrada libre

En el marco de las conmemoraciones del ochenta aniversario del exilio español, Jean-Pierre Tailhade, actor y director de obras de teatro francés y cofundador del “théâtre du soleil” con Ariane Mnouchkine, leerá unos fragmentos de las cartas de María Casares, hija del primer ministro de la segunda república española: Santiago Casares Quiroga. Lecturas en francés sin sobretitulación.

El padre, el ministro de la República, quien quería armar al pueblo, y alentarlo a sublevarse está obligado a renunciar.
Mientras toma el camino hacia la sierra, como un simple soldado, su esposa y su hija se enlistan al servicio de un hospital.
Es en este sitio donde María Casarès, su hija de 13 años,  vive el periodo de la Guerra civil española.
Nos relata la historia de algunos de sus pacientes:  entre ellos el de un viejo anarquista a quien describe como afectuoso y taciturno, además de atractivo, fuerte y dulce como sólo un hombre puede ser.
Su nombre era Francisco. “Es todo lo que se de él”  es un comunista, Antonio, «  era un típico español con los exuberantes rasgos de los españoles, era además un  joven sacerdote, que luchaba por nosotros. Tenía los ojos negros y muy dulces.
Y finalmente Enrique López Tolentino, irradiaba belleza, tenía 18 años y parecía haber madurado antes de tiempo.
María habla de su comportamiento frente a él, “un día tenía unas ganas mortales, lo tomé bruscamente de los hombros,  lo obligué a sentarse y lo forcé a mirar”  estas líneas son de una belleza indudable.  Porque María aprendió francés como ninguno de nosotros lo hace, lo hizo sin reglas, sin clichés, ella era libre.
« Era un hombre que debía tener apenas 40 años, pero que no aparentaba su edad, en realidad no aparentaba ninguna y era libre de crear su propio idioma. »
Dudábamos si se trataba de la aparición de un ángel o de un demonio, o simplemente de la entrada en escena de un actor, había además otro aroma, un olor a naranja, siempre presente en el aire de este país.