Artes escénicas

TEATRO: CELUI QUI TOMBE de Yoann Bourgeois

Lugar

Teatros del Canal

Sesiones

viernes 06 marzo
20:30
sábado 07 marzo
20:30

El Institut français apoya

Cuando acabe la representación de Celui qui tombe y se quede con la boca abierta del asombro, entenderá por qué su autor, el creador francés en ascenso Yoann Bourgeois, afirma con contundencia: «Yo creo que el circo es la fuente de una nueva forma teatral». ¿Es circo lo que ha visto? ¿Danza, probablemente? ¿Teatro, quizás? Es, en realidad, todo eso y nada de eso.

En medio de un escenario oscuro, como si fuera el universo, una plataforma cuadrada con vida propia gira, se inclina, sube, baja y se mueve con aparente autonomía, siempre llevando encima seis intérpretes-acróbatas que, como en la vida, intentarán mantenerse de pie, buscar el equilibrio en la inestabilidad, dividir las fuerzas y confiar los unos en los otros. Es una dinámica contraria a los principios de la gravedad que son constantemente desafiados en esta propuesta como poco asombrosa que causó furor en la Bienal de la Danza de Lyon, 2014, donde fue estrenada.

Sobre Yoann Bourgeois

El circo y la danza fluyen a partes iguales por la sensibilidad de Yoann Bourgeois, que estudió en los Centros Nacionales franceses de Circo y Danza, respectivamente, y pasó cuatro años como bailarín del legendario colectivo de Maguy Marin antes de aventurarse a crear su propia compañía en 2010, hoy ocupando la sede del Centro Coreográfico Nacional de Grenoble, cuya dirección comparte con el también ascendente coreógrafo Rachid Ouramdane. Los trabajos de Bourgeois (Cavale, El arte de la fuga, Dialogue, entre ellos) aunque muy diferentes entre sí, parten todos de premisas similares en cuanto a investigaciones sobre la gravedad, la resistencia, el balance y equilibrio, un objetivo tan singular que les ha llevado a crear sus propios métodos para consolidar la idea central de su investigación centrada en el punto de suspensión, concepto que él define como «el momento furtivo cuando el objeto que ha sido arrojado alcanza la cima de la parábola justo antes de su caída».