Le “but-casquette” o la "Arconada" - El País - Opinión (Eurocopa 2016)
Este artículo es más difícil de escribir porque se refiere a un momento delicado de la historia futbolística entre nuestros dos países, Francia y España.
El portero español Arconada encaja el primer gol en la final de la Eurocopa de 1984 ante Francia. EFE

 

Todo empezó hace tiempo. En 1927, durante un partido de la Liga inglesa, el señor C. Nailon, portero de Southampton, atravesó un difícil momento cuando se le cayó la gorra y, como consecuencia, le marcaron un gol que dio la victoria al equipo adversario, el Hull City. Por este motivo, a este tipo de goles absurdos los llamamos en Francia but-casquette, ya sea éste culpa del portero o de otro jugador (en castellano but se traduce como "gol" y casquette como "gorra").

Más tarde, en 1984, el vocabulario futbolístico francés se enriqueció con una nueva expresión de origen español. El apellido del portero español Arconada daría nombre en la Eurocopa del 84 a un concepto particular en Francia: una Arconada se convirtió así en sinónimo del but-casquette, pero en este caso para los goles que son culpa exclusivamente del portero.

Por desgracia, las expresiones populares pueden ser muy injustas. Arconada era un gran portero y España no habría llegado a la final si no hubiera sido gracias a él. A pesar de que Arconada cometió pocos errores a lo largo de su carrera, en la memoria popular quedará grabada esta expresión. Personalmente, pienso en muchos porteros que acumulan más méritos para ceder sus nombres como sinónimo del but casquette: en concreto, existe toda una generación de porteros ingleses que han recibido numerosos but casquette.

¿Es el but-casquette un elemento intrínseco del fútbol o más bien un suceso vergonzoso que debería desaparecer? La respuesta para mí es evidente: el but-casquette, como error humano, nos recuerda (y en nuestra época es necesario recalcarlo) que el fútbol es precisamente un juego entre seres humanos. Nuestros jugadores desbordan talento y desarrollan una increíble musculatura, pero también se equivocan. Cometen increíbles errores técnicos, faltas inaceptables que terminan en tarjetas rojas, y si, en ocasiones también Arconadas. Y, sinceramente, deberíamos desear que las cosas sigan así, que los jugadores cometan graves errores, porque éstos nos proporcionan intensas emociones al mismo nivel que un gesto técnico fantástico o que un buen gol.

Al principio decía que no sería un artículo fácil. Treinta dos años después de la Eurocopa del 84, cruzo los dedos para que este año tengamos de nuevo un partido España-Francia durante el Euro y, más aún, que les Bleus no nos den la victoria mediante una Arconada... sino con un golazo de Payet. ¿No sería maravilloso? Bueno, entiendo que sus respuestas no sean positivas. Y la verdad es que un but casquette me encantaría también. Pero de todas maneras, aún queda mucho camino para llegar hasta esta esperada semifinal…

Ver artículo completo en El País.

Nicolas Kassianides

Director General del Institut français d´Espagne.

Consejero Cultural de la Embajada de Francia.

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